El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS) continúa aplicando un esquema de revisión que afecta beneficios migratorios para solicitantes de naciones incluidas en una lista específica, entre las que figuran dos países latinoamericanos.
La política migratoria de Estados Unidos mantiene un esquema de revisión para países considerados de «alto riesgo». Aunque el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) retomó parte de la revisión de pedidos de asilo, el alcance no es uniforme y miles de migrantes, incluidos ciudadanos de dos naciones latinoamericanas, continúan bajo restricciones.
Estos países fueron incluidos en una lista de «restricción parcial», lo que afecta distintos beneficios gestionados ante el sistema migratorio estadounidense. No se trata de una prohibición total, como la aplicada a Afganistán y Haití, entre otros. Las autoridades sostienen que estas naciones presentan desafíos vinculados a verificación de identidad, intercambio de datos oficiales o procesos de control documental.
En la práctica, esto deja a miles de personas en una espera indefinida. Aunque no implica una negativa automática, muchos casos quedan inmovilizados bajo una retención administrativa sin fecha concreta de resolución. Uno de los procesos más afectados es el asilo en EE.UU. La Casa Blanca permitió reactivar parte de los expedientes suspendidos, pero esa reapertura no alcanza a los ciudadanos de los países incluidos en la lista de riesgo.
«Esta medida permite que los recursos se centren en la continua y rigurosa verificación de la seguridad nacional y la seguridad pública para los casos de mayor riesgo», señaló el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a CBS News en un comunicado del 29 de marzo. Sin embargo, ciudadanos de Cuba y Venezuela, entre otros, siguen bajo restricciones parciales, lo que mantiene limitaciones para la aprobación de sus casos.
La medida también impacta en permisos de trabajo, una herramienta clave para quienes buscan sostenerse legalmente mientras avanza su caso migratorio. La restricción se extiende a la residencia permanente (green card) y a ciertos trámites de naturalización. Es decir, no solo se complica la llegada o permanencia legal, sino también la posibilidad de estabilizar el estatus migratorio a largo plazo.
«La administración continúa sin interrupción con el máximo control y verificación para todos los extranjeros», agregó el DHS. Esta línea fue adoptada tras un tiroteo registrado en noviembre de 2025 en Washington, donde un ciudadano afgano con asilo fue señalado como presunto responsable de un ataque. A partir de ese episodio, el gobierno suspendió temporalmente el procesamiento de solicitudes de asilo tramitadas fuera de las cortes migratorias, suspensión que el DHS resolvió levantar parcialmente recientemente.
Por ahora, la suspensión para los países señalados por el USCIS no tiene una fecha pública de finalización, lo que deja abierta la posibilidad de que la retención continúe durante buena parte del año, salvo que el gobierno modifique sus lineamientos. Existen excepciones puntuales para reemplazos o renovaciones específicas, pero la regla general indica que los nuevos beneficios migratorios para ciudadanos de esos países enfrentan un bloqueo administrativo.
