Felipe Pigna analiza la censura a artistas durante la última dictadura militar

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El historiador reconstruye en su nuevo libro cómo el régimen prohibió, exilió y amenazó a numerosas figuras del espectáculo, forzando incluso la entrega clandestina de los premios Martín Fierro en 1976.

Cientos de actores y actrices fueron prohibidos durante la última dictadura militar en Argentina. La situación llegó a tal punto que, en agosto de 1976, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (Aptra) debió entregar los premios Martín Fierro de manera clandestina. Entre los candidatos figuraban numerosos artistas que ya estaban censurados o se encontraban exiliados.

En su libro «Estamos en el aire», el historiador Felipe Pigna detalla que, lejos del fasto habitual, Aptra recibió presiones por los ternados y enfrentaba la realidad de que muchos estaban prohibidos en los canales de televisión, administrados por el gobierno de facto. Norma Aleandro ya había iniciado su exilio en Montevideo, y el actor Polo Corés se encontraba desaparecido.

Los ternados de aquella ceremonia, que incluyeron a figuras como Marilina Ross, Juan Carlos Gené, Irma Roy, Luis Politti, Federico Luppi, Bárbara Mugica, Carlos Carella, Héctor Alterio y David Stivel, habían tenido que dejar el país. La presión de los represores incluso alcanzó a la actriz Niní Marshall, a quien se amenazó para que no concurriera a recibir el premio a su trayectoria.

La ceremonia se realizó casi en la clandestinidad, sin televisación y con escasa repercusión en los medios gráficos, los cuales también recibían presiones de la Junta Militar. Integrantes de Aptra fueron amenazados, incluso de muerte.

Cecilia Rossetto, ganadora como revelación por su trabajo en el programa «Frac, humor para la noche» de Canal 13, recordó años después: «La premiación fue medio a la escondidas. Fue más o menos como ‘tomen, llévenselo’. Sólo me quedó una foto con Niní Marshall».

Otros ganadores de aquella entrega fueron la telenovela episódica «El inglés de los güesos», protagonizada por Ernesto Bianco, Ana María Picchio y Luis Politti. También recibieron el Martín Fierro actores como Pepe Soriano, Raúl Lavié, Andrés Percivalle y María Rosa Gallo. Fueron homenajeadas Tita Merello, Libertad Lamarque y Mirtha Legrand. Norma Aleandro fue premiada por su trabajo en «Una mujer en la multitud».

Aleandro relató en el libro los hechos que la forzaron al exilio: «Con la instalación del golpe militar del 76 me vi obligada a irme a Uruguay. (…) La noche del 23 de junio de ese año pusieron una bomba de gases lacrimógenos en el teatro… Más tarde, una bomba voló la planta alta de mi casa… con una amenaza en la que se me intimaba a que en 24 horas saliera del país. Yo nunca había tenido actividad política pero siempre me he expresado contra las dictaduras y las torturas. No esperé ese plazo y en 10 o 12 horas partí al Uruguay».

Luego de esa entrega clandestina, no se volvieron a entregar los premios Martín Fierro por doce años.

En paralelo a esta persecución, la programación televisiva de los cuatro canales que existían en 1976 se erigía como un refugio de aparente normalidad. Familias se reunían para ver programas como «De profesión abuelo» con Javier Portales, «Los sobrinos dan la nota» con Néstor Fabián y Violeta Rivas, o «Todo el año es navidad» con Raúl Rossi. Sin embargo, la propaganda del régimen también tenía su espacio, con programas como «Adelante juventud», conducido por Angel Magaña y Clarisa Gerbolés, que abría sus puertas a figuras del aparato represivo.

En Canal 9, el entretenimiento costumbrista predominaba con espacios como «Grandes Valores de hoy y de siempre» de Silvio Soldán, «Sábados de la Bondad», «Música en Libertad» y los «Domingos estudiantiles». Las ficciones, como «El gato», «El hombre que yo inventé» o «Yo soy usted», dibujaban amores y desencuentros, mientras que programas de humor, reflexión y variedades completaban una grilla que tejía un refugio ilusorio bajo un clima opresivo.

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