El ministro de Economía se reunió con ejecutivos del sector, quienes plantearon la baja en las ventas y la presión impositiva. Caputo destacó señales positivas a futuro y pidió paciencia.
En una reunión celebrada esta mañana en el Ministerio de Economía, representantes de las principales cadenas de supermercados del país expresaron su preocupación por la caída del consumo masivo, las paritarias del sector comercio y la presión impositiva. El encuentro contó con la presencia del ministro Luis Caputo y del secretario coordinador de Producción, Pablo Lavigne.
Según relató uno de los ocho ejecutivos presentes, Caputo señaló que «la economía está sólida, el crecimiento anualizado es del 5% y es heterogéneo, algunos les toca y otros van a tener que esperar». El ministro enumeró tres señales que considera positivas para el corto y mediano plazo: una cosecha que podría aportar hasta 8.700 millones de dólares adicionales en exportaciones, la reactivación de sectores como la construcción en los próximos dos meses, y la baja de tasas por parte de los bancos ante la morosidad récord.
Los ejecutivos, integrantes de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), detallaron una disminución en sus ventas. El consumo masivo registró una caída del 3,4% interanual en febrero y del 6,4% mensual, mientras que en supermercados el retroceso interanual fue del 5,9%. «Fuimos a llenarle la mesa de lágrimas, pedimos que nos den una mano», afirmó uno de los empresarios.
Entre los puntos críticos, las cadenas señalaron las tasas municipales y provinciales, que en algunos distritos bonaerenses alcanzan el 6,36%, y la competencia del comercio informal. Caputo reconoció la preocupación por el tema, pero aclaró que, al tratarse de impuestos de jurisdicción provincial y municipal, su capacidad de acción es limitada.
Los representantes también se quejaron del acuerdo paritario alcanzado en el sector comercio, que incluye un aumento salarial del 5% trimestral. La reunión se desarrolló en un contexto de proyecciones de inflación del 3% para marzo y de recepción, por parte de los supermayoristas, de listas de precios con aumentos de hasta el 10%.
