El gobierno local evalúa negar el ingreso de la parcialidad xeneize al estadio por el partido ante Universidad Católica, en una medida que podría contravenir el reglamento de la Conmebol.
El debut de Boca Juniors en la Copa Libertadores 2025, ante Universidad Católica de Chile el próximo martes 7 de abril, podría desarrollarse sin la presencia de hinchas visitantes en el estadio Claro Arena de Santiago. Las autoridades locales están evaluando técnicamente la posibilidad de restringir el ingreso de la parcialidad argentina, catalogando el encuentro como de «alto riesgo».
La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, solicitó formalmente esta medida al Gobierno chileno, argumentando preocupaciones por la seguridad del barrio, la presencia de clínicas cercanas y la logística de estacionamientos. El Delegado Presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, admitió que la factibilidad de recibir público extranjero está bajo evaluación.
Esta decisión se enmarca en un contexto de precaución tras los incidentes registrados en el estadio de Independiente durante los octavos de final de la Copa Sudamericana 2025, donde hubo enfrentamientos entre hinchas de la Universidad Católica e Independiente.
Inicialmente, el club chileno había ofrecido apenas 450 entradas para visitantes, una cifra muy por debajo del mínimo de 2000 que exige la Conmebol. Ante el rechazo de Boca, se elevó la propuesta a 1000 entradas, la cual también fue declinada. El club xeneize anunció que aplicará una estricta reciprocidad en el partido de vuelta en Buenos Aires.
De confirmarse la restricción total de hinchas visitantes, Universidad Católica se expondría a una multa de aproximadamente 20 mil dólares por parte de la Conmebol, e incluso a la posible inhabilitación de su estadio para futuros encuentros internacionales si el organismo considera que no hay garantías para el público visitante.
