Tiflis: un modelo de gestión comunitaria para perros callejeros

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La capital de Georgia implementa un sistema basado en esterilización, vacunación y seguimiento sanitario, fomentando una convivencia armoniosa entre los animales y los ciudadanos.

Mientras muchas grandes ciudades del mundo enfrentan dificultades para controlar a la fauna urbana, Tiflis, la capital de Georgia, presenta un caso singular. Allí, los perros callejeros no son vistos como un problema, sino como parte integrante de la vida cotidiana, en un modelo que combina respeto, cuidado y organización comunitaria.

Lejos de la persecución o del confinamiento masivo, la ciudad desarrolló un sistema de gestión basado en la esterilización, la vacunación y en el seguimiento sanitario de los animales. Muchos de estos perros llevan pequeños chips en las orejas que indican que han sido atendidos por veterinarios, lo que permite a los ciudadanos reconocer que no representan un riesgo y que forman parte de un programa oficial.

Estos perros deambulan libremente por calles, plazas y parques, manteniendo un comportamiento generalmente dócil y sociable, gracias al contacto permanente con los habitantes. Es común verlos descansar en las veredas, acompañar a peatones e, incluso, esperar en los semáforos, integrándose al ritmo urbano sin generar conflictos significativos.

La comunidad juega un rol clave: los habitantes de Tiflis suelen alimentarlos, brindarles refugio improvisado en invierno y alertar a las autoridades en caso de detectar algún problema de salud. Esta convivencia fortaleció un vínculo de empatía que convirtió a los perros callejeros en una presencia querida y respetada.

El caso de Tiflis se presenta como un ejemplo alternativo frente a políticas más restrictivas, demostrando que con planificación, compromiso social y políticas públicas sostenidas, es posible transformar una problemática en una oportunidad para una convivencia más armoniosa.

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