El apoyo de Ricardo Quintela a Kicillof: «Es el compañero más preparado para gobernar el país»

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La Argentina atraviesa una recesión profunda, con riesgo de cierre de miles de pymes, deterioro del empleo, aumento del desempleo y un mercado interno debilitado que agrava el malestar social. A la vez, el gobernador de la provincia de La Rioja, Ricardo Quintela, analizó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) este escenario crítico, propuso reorganizar el peronismo de cara a 2027 y respaldó a Axel Kicillof con una definición contundente: «Es el compañero más preparado para gobernar el país«.

El dirigente político argentino del peronismo, Ricardo Quintela, se desempeña como gobernador de la provincia de La Rioja desde 2019. Antes de llegar a la gobernación, tuvo una extensa trayectoria en la política local: fue intendente de la ciudad de La Rioja durante dos períodos y también ocupó cargos legislativos, lo que lo consolidó como una figura con fuerte base territorial dentro del justicialismo.

¿Cómo ve la situación actual? ¿Cómo ve el peronismo? ¿Cómo se imagina 2027? Háganos primero un balance.

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El peronismo está en una discusión interna y un proceso de reordenamiento. Hay acumulación de fuerza a partir de la convocatoria a diversos compañeros, incluidos algunos que oportunamente creyeron darle herramientas para poder desarrollar un gobierno eficiente y hoy se dan cuenta de que se equivocaron o que nos equivocamos todos, un poquito cada uno. Pero es necesario recuperar el camino del movimiento nacional justicialista, junto a un grupo de partidos políticos, las centrales obreras y muchos compañeros que están en otros espacios. Tenemos que constituir un frente lo más amplio posible que permita ser una referencia clara y notable para el conjunto del pueblo argentino y aplicar políticas activas que permitan salir rápidamente de esta crisis que nos impuso este gobierno.

Estuvo reunido con Miguel Ángel Picheto también, entre las múltiples reuniones. Usted es un hombre que se reúne con todo el mundo, pero cuénteme, ¿le asigna a esta tarea que está haciendo Picheto —que se había ido del peronismo a ser candidato a vicepresidente junto con Macri y su regreso— un rol importante? ¿Cómo está viendo ese trabajo de él?

Mire, yo veo el trabajo de todos los compañeros que quieran sumar y potenciar la construcción de un espacio común, donde nos podamos sentar a diseñar cuál es el camino que tenemos que transitar la mayoría del pueblo argentino para alcanzar el objetivo final, que es un país en crecimiento, con desarrollo, con oportunidades y con posibilidades para todos los argentinos. Y créame que no es difícil. Créame que no es difícil. Es cuestión de tener decisión política y voluntad política, por no decir otra cosa también, para enfrentar, en el buen sentido de la palabra, a nuestros acreedores, que no fuimos nosotros los que nos hemos endeudado, sino los gobiernos anteriores, justamente aquellos gobiernos que atacaban al gobierno de Alberto Fernández y, lejos de corregir los problemas que tenía, los profundizaron y le destruyeron las cosas positivas, como la obra pública, los programas en materia de salud pública, en materia educativa, en materia de seguridad y en materia de promoción del desarrollo del crecimiento de la economía regional, etcétera.

Por lo tanto, yo creo que es muy importante el diálogo entre los compañeros, el diálogo con otros partidos que pueden ser afines, con todos los trabajadores, con los industriales y con los empresarios. Argentina es un país potente, que tiene una potencia que, a pesar de ellos, no la van a poder fundir. Pero vamos a tener que aplicar algo que nunca aplicamos nosotros, que es el pedido de rendición de cuentas de los que dejan hoy el gobierno. Que no se vayan del país y que rindan cuentas a los argentinos: qué hicieron con los pesos y con la plata de los argentinos y qué hicieron con la esperanza de los argentinos.

Recién decía, para no usar otra palabra que quedó tácitamente expresada, ya ha mostrado ese carácter cuando intentó presidir el partido peronista y allí, en un proceso y en un contexto distinto al que hoy estamos, quedó Cristina Fernández de Kirchner antes de que sea condenada. ¿Usted cree que es imprescindible crear una interna dentro del partido? ¿Que primero renueve las autoridades del partido? ¿Cree que eso ya no es lo importante y lo que tendría que haber es una gran interna para decir quiénes son los candidatos? ¿Cómo engancha su deseo de haber sido presidente del Partido Peronista hace 3 años?

La democracia interna de nuestro movimiento es fundamental por varias razones, pero principalmente porque pone de pie a lo que yo denomino un gigante que está dormido, que es el peronismo. Lo pone de pie con la diversidad de matices que podamos tener. Si nosotros mostramos al pueblo argentino, primero al pueblo peronista y luego al pueblo argentino, que hay una oferta electoral interesantísima, con mucha materia prima, capacidades, experiencia y conocimiento del trabajo en equipo, de cuáles son los problemas que tiene el país y de cuál es la potencialidad de nuestro país y de cada una de nuestras regiones, cosa que desconocen quienes conducen los destinos del país —no porque sean malos, sino porque no lo conocen—, podemos generar otra expectativa.

No conocen el país, tampoco las regiones ni sus potenciales.

Argentina tiene todo para salir adelante. Somos, en muchos casos, la envidia de muchísimos países del planeta porque tenemos mar, montaña, nieve y la reserva de agua dulce más importante. Nuestra cordillera está plagada de riqueza, hidrocarburos. Tenemos una política hidrocarburífera importante y eficiente. Tenemos petróleo, gas, carbón. Tenemos una industria itícola (vitivinícola) que la estamos destruyendo, cuando tenemos que estar potenciándola. Tenemos una industria agropecuaria que también la estamos deteriorando, entre comillas, en vez de potenciarla y sentarnos a conversar de qué forma agregamos valor a la materia prima.

Es decir, no queremos ser un país, desde mi punto de vista, primarizado. No nos dejen desarrollarnos. Tenemos que desarrollarnos, industrializarnos y apostar a invertir en nuestros científicos, en nuestras capacidades intelectuales, fortalecerlas para que, con un programa de mediano y largo plazo, podamos tener los cimientos sólidos de un país que crece y se desarrolla.

Tenemos ejemplos de varios países del mundo. China, que tiene 100 millones de habitantes, tiene una política para 1500 millones de habitantes, como nosotros, que ni siquiera llegamos a los 50 millones. No podemos no abrazarlo teniendo la riqueza que tenemos. Tenemos que abrazarlo para decir: este es el camino. Vamos todos juntos. Vamos todos juntos a alcanzar el objetivo que nos hemos planteado, que es garantizar mínimamente una expectativa de felicidad para nuestra gente.

Cuando usted se postuló para presidir el partido peronista, distintos sectores salieron en su apoyo y otros no. En ese momento, además, Cristina Kirchner, el kirchnerismo y La Cámpora tenían una fortaleza infinitamente mayor, incomparable con la que tienen hoy. Una persona que demostró independencia en ese acto y apoyarlo a usted, o por lo menos no apoyar a Cristina Fernández de Kirchner, fue el gobernador de Buenos Aires Kicillof. Cuénteme cómo sigue su relación con él, si lo imagina un candidato para 2027, si eventualmente le gustaría acompañarlo en la fórmula. Cuénteme un poco su propia relación con Kicillof.

Nosotros tenemos una relación muy de cercanía. Somos seis gobernadores, pero con Axel en particular una relación además de política, afectiva, digamos, con él y de reconocimiento a su capacidad. Y es el compañero que mejor instalado está para conducir, para representar o para conducir los destinos del país. Eso es indudable. Además, es el gobernador de la provincia más importante, que concentra casi 18 millones de habitantes, que tiene una diversidad de problemas, que tiene que involucrarse para tratar de resolver los problemas de su sociedad. Por supuesto, él es el compañero que mejor posicionado está, pero independientemente de él hay muchos otros compañeros que también tienen experiencia, tienen capacidades demostradas, que nosotros tenemos que visibilizar.

Tenés un Sergio Uñac, tenés un Juan Manuel Urtubey, tenés un Gerardo Zamora, tenés un Sergio Ziliotto, nos tenés a nosotros también. Es decir, hay muchos compañeros que podemos tener una rica oferta electoral para el electorado argentino.

Si se dan las PASO, y si no se da una democracia interna, pero que pueda ver la gente que podemos conformar un equipo lo suficientemente sólido y potente como para sacar a la Argentina adelante. Porque si gana Kicillof, todos estaríamos detrás de él; si gana Sergio, todos estaríamos detrás de él también, colaborando y siendo parte protagonista de un proyecto que entre todos hemos diseñado.

Es decir, estamos en esas conversaciones, estamos con esas charlas y esperemos contar con el beneplácito de todos los compañeros.

Uñac planteó un llamado a una elección interna, una elección interna que, a juicio de él, tenía que ser pronto, este año, en la primavera de este año, incluso teniendo en cuenta el posible adelantamiento de las elecciones. Hay, como usted sabe, versiones que hablan de un adelantamiento de las elecciones nacionales. Pero, sin ninguna duda, hay exigencias constitucionales de muchas provincias de desdoblar las elecciones y adelantarlas. Entonces, Uñac planteaba que era imprescindible una gran interna en septiembre de este año, independientemente de las PASO. ¿Cuál es su opinión?

Comparto totalmente. Soy un impulsor de la democracia interna del perono. Soy un impulsor. Pero si están las PASO, no sé si se mantienen las PASO. No vamos a hacer dos internas. Esto es una cuestión que es de cajón, porque la propia interna la hacemos dentro de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Ahí podemos presentar todos los candidatos bajo el lema del partido judicialista o bajo el lema que entre todos nos pongamos de acuerdo cuál sería. Entonces queda el mejor y el resto nos encolumnamos tras el mejor.

De todas maneras, si no están las PASO, sí, yo creo que indefectiblemente tiene que haber un proceso interno acordado. No un acuerdo público, sino acordado entre los compañeros y compañeras, donde no nos descalifiquemos ni nos insultemos. Cada uno debe dar a conocer qué es lo que piensa, cuáles son las propuestas, cuál es el proyecto de país que le queremos presentar a los argentinos y después cada uno hará su juego, pero siempre respetándonos para que, cuando culmine el proceso electoral y haya un ganador, ese ganador pueda convocar a los vencidos a que sean parte del proyecto político.

Me gustaría su visión respecto de dos extremos de ese amplio pamperonismo, que es, por un lado, gobernadores peronistas que han apoyado medidas de este gobierno. Me refiero al caso de Salta, al caso de Tucumán, al caso de su vecino Catamarca, que son peronistas, se perciben peronistas, ganaron las elecciones como peronistas y que hoy, por estar votando más cerca del gobierno, están disociados del peronismo. Y, por otro lado, el extremo de La Cámpora. Me gustaría entender si lo que usted plantea es algo que incluya también a estos dos sectores que hoy se critican tan duramente como critican entre ellos a Milei.

Yo no soy excluyente. Yo creo que hay compañeros que tienen que hacer autocrítica o mirarse un poquito para adentro. Nos equivocamos, y muchas veces nos equivocamos. Somos humanos y erramos o trabajamos creyendo que lo hacemos en función de determinados intereses, por ejemplo, de nuestro mandante en cada una de las provincias, y la verdad es que hemos trabajado para que destruyan la vida de nuestro mandante. A las pruebas me remito.

De todas maneras, yo creo que a los compañeros hay que hablarles a todos. Aquellos compañeros que, creyendo que le daban herramientas y que estaban obligados a dar las herramientas que pedía el Poder Ejecutivo, aunque esas herramientas iban en contra de su propio pueblo, como la reforma laboral o el tema del financiamiento de nuestros jubilados, el sector pasivo, el desfinanciamiento de los discapacitados, la crueldad con que manejan este tipo de decisiones, la forma en que se manifiestan, la alegría que representa para ellos dejar gente en la calle, familias que entran en un estado de depresión porque no saben cuál va a ser su presente.

Toda esa felicidad que les genera a ellos es lo que nosotros tenemos que combatir con propuestas concretas, con hechos concretos, y sabiendo que estos compañeros que en alguna oportunidad tomaron una decisión, a mi juicio equivocada, siempre tienen tiempo para corregir los errores y corregir el camino. Siempre hay tiempo. Nosotros tenemos que convocarlos a todos ellos.

Los compañeros de La Cámpora también. Entiendo que todo esto que acabo de decir tiene que ver con los gobernadores de Salta, de Tucumán y de Catamarca. Y, respecto de La Cámpora, soy amigo. Eso no quiere decir que coincida con ellos, pero soy amigo. Con respecto a La Cámpora, es una estructura de cuadros políticos muy valiosos, muy importante, con la que tengo profundas diferencias metodológicas y algunas conceptuales respecto de ciertos procedimientos, pero que son peronistas. Yo soy peronista, y el peronismo sabe que es un movimiento, no un partido en el que estamos todos enfrascados. El peronismo hace política de masas, no foquista.

Por lo tanto, nosotros abrazamos a todas las compañeras y compañeros que quieran acompañar al peronismo, sean peronistas o no lo sean. Vea la última entrevista del general Juan Domingo Perón, cuando le preguntan cómo estaba conformada la sociedad política. Ahí dijo, ¿se acuerda, Jorge?, 30% socialista, 30% conservador, 30% radical y 10% independiente y peronista. No son todos peronistas. ¿Por qué los abrazaba a todos? Porque el objetivo de Perón era garantizar una distribución equitativa de oportunidades y de posibilidades, y lograr una patria libre, justa y soberana. Para eso, el general Perón demostró lo que nosotros tenemos que demostrar en esta nueva Argentina que tenemos que crear. Tenemos que ser autosustentables.

Ricardo, que lo veo lleno de energía, su juicio sobre la situación de la expresidenta Cristina Kirchner.

En eso vamos a coincidir todos los peronistas, aunque algunos lo digan y otros no lo digan. Absolutamente injusto. Por eso el tema de la justicia es un tema que tiene que debatir el pueblo argentino y sobre el que se tiene que pronunciar. ¿Cómo voy a ser yo responsable de lo que haga el director de administración de un departamento de mi provincia? ¿Voy a ser el delincuente, el ladrón por el cual me van a condenar? Cae de maduro. No hace falta ser jurista ni experto en derecho para saber que esto es absolutamente injusto.

La justicia que hoy está, con excepción de mucha gente, pero mayoritariamente los que se visibilizan como jueces y fiscales, no tienen autoridad moral, no tienen la dignidad, no tienen la ética para juzgar a los argentinos, mucho menos a una expresidenta.

¿Usted considera que el próximo presidente, si fuera peronista, debería indultar entonces a Cristina Kirchner?

No, en esta materia no puedo opinar. Yo opino sobre el crecimiento del desarrollo del país y el proceso de organización que se tiene que dar. No entro en la discusión en la que nos quieren involucrar para que tomemos definiciones que no tienen sentido. Nosotros tenemos que ir en la búsqueda del poder para ponerlo al servicio de la gente, pero no al servicio de quienes vengan a saquearlo, sino al servicio de los ciudadanos argentinos para que tengan posibilidades de trabajar, de ser, de contar con soberanía alimentaria, educativa y sanitaria para sus hijos, y sacar al pueblo de esta situación de mendicidad o de marginalidad que afecta a gran parte de la sociedad.

¿Cómo la está pasando La Rioja con el cierre de empresas, el aumento del desempleo, la caída del consumo y de la producción? Háganos una síntesis de la situación económica en su provincia.

Estamos mal, como están mal todas las provincias. No somos una excepción, con excepción de Neuquén, creo yo. Puede ser que alguna provincia tenga, por regalías o por alguna ayuda que le pueda dar el gobierno, pero no son ayudas consistentes ni sólidas ni que perduren en el tiempo. Se están quedando con toda nuestra plata, la plata de todos los argentinos.

Está quedando gente que no corresponde, gente que tiene inexperiencia en el manejo de las cosas públicas, gente que no sabe manejarlas, se cree propietaria y hace lo que quiere con cosas que no son de ellos.

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Van a tener que rendir cuentas. No sé si ante esta justicia, pero sí ante una justicia que verdaderamente se ajuste a derecho, no ante una justicia que actúe de acuerdo a los intereses que representa.

MV

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